Salmo para los niños enfermos: encuentra los adecuados para rezar

- 1. Salmo 23: El Señor es mi pastor
- 2. Salmo 91: El que habita al abrigo del Altísimo
- 3. Salmo 103: Bendice, alma mía, al Señor
- 4. Salmo 139: Señor, tú me examinas y me conoces
- 5. Salmo 147: Alaba a Dios, Jerusalén
- 6. Salmo 121: Alzaré mis ojos a los montes
- 7. Salmo 34: Bendeciré al Señor en todo tiempo
- 8. Salmo 42: Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas
- 9. Salmo 46: Dios es nuestro amparo y fortaleza
- 10. Salmo 55: Escucha, oh Dios, mi oración
Los salmos son una parte importante de la tradición religiosa y pueden ser una fuente de consuelo y esperanza en momentos difíciles. Cuando un niño está enfermo, rezar un salmo puede ser una forma poderosa de conectarse con Dios y pedir su sanación y protección. En este artículo, exploraremos algunos salmos adecuados para rezar por los niños enfermos.
1. Salmo 23: El Señor es mi pastor
El Salmo 23 es uno de los salmos más conocidos y amados de la Biblia. Es un salmo de confianza y seguridad en Dios, quien cuida y protege a su pueblo como un pastor cuida a sus ovejas. Este salmo es especialmente reconfortante para los niños enfermos, ya que les recuerda que Dios está siempre con ellos, guiándolos y cuidándolos en todo momento.
Salmo 23: El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce, me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. Tú preparas ante mí mesa en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar. Tu bondad y tu amor me acompañan todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré por siempre.
2. Salmo 91: El que habita al abrigo del Altísimo
El Salmo 91 es un salmo de protección y seguridad en Dios. Este salmo es especialmente apropiado para rezar por los niños enfermos, ya que les recuerda que Dios es su refugio y fortaleza en tiempos de dificultad. Les da la confianza de que están bajo la protección divina y que nada les hará daño.
Salmo 91: El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Todopoderoso. Yo le digo al Señor: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío». Él te librará del lazo del cazador y del veneno mortal. Con sus plumas te cubrirá, y bajo sus alas encontrarás refugio. Su fidelidad será tu escudo protector. No temerás el terror de la noche ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía. Aunque caigan mil a tu lado, y diez mil a tu derecha, a ti no te alcanzará. Solo con tus ojos contemplarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección. No te sucederá ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu hogar. Pues él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos. Te levantarán en sus manos para que no tropieces con piedra alguna. Caminarás sobre leones y cobras; pisotearás leones y serpientes.
3. Salmo 103: Bendice, alma mía, al Señor
El Salmo 103 es un salmo de alabanza y gratitud a Dios por su amor y misericordia. Este salmo es una hermosa oración para rezar por los niños enfermos, ya que les ayuda a enfocarse en las bendiciones y bondades de Dios, incluso en medio de la enfermedad. Les recuerda que Dios perdona todas sus enfermedades y sana todas sus dolencias.
Salmo 103: Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro y te cubre de amor y compasión; colma de bienes tus años, de modo que tu juventud se renueva como el águila. El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos. Dio a conocer sus caminos a Moisés, y sus obras a los israelitas. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para la ira y grande en amor. No nos trata según nuestros pecados ni nos paga según nuestras maldades. Como se levanta el oriente sobre el occidente, así aleja de nosotros nuestras transgresiones. Como un padre tiene compasión de sus hijos, así tiene compasión el Señor de los que le temen; pues él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos polvo.
4. Salmo 139: Señor, tú me examinas y me conoces
El Salmo 139 es un salmo que habla del conocimiento y la presencia de Dios en la vida de cada persona. Este salmo es especialmente relevante para rezar por los niños enfermos, ya que les recuerda que Dios los conoce íntimamente y está siempre con ellos, incluso en los momentos más difíciles. Les da la confianza de que son amados y cuidados por Dios en todo momento.
Salmo 139: Señor, tú me examinas y me conoces; sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, aun a la distancia me lees el pensamiento. Mis trajines y descansos los conoces; todos mis caminos te son familiares. No me llega aún la palabra a la lengua cuando tú, Señor, ya la sabes toda. Tú me rodeas por detrás y por delante, y pones tu mano sobre mí. Tal conocimiento es maravilloso para mí, tan elevado que no lo alcanzo. ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí. Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría, ¡tu mano derecha me sostendría! Si dijera: «Que las tinieblas me escondan; que la luz se haga noche en torno a mí», ni las tinieblas serían oscuras para ti, y aun la noche sería clara como el día. ¡Lo mismo son para ti las tinieblas que la luz!
5. Salmo 147: Alaba a Dios, Jerusalén
El Salmo 147 es un salmo de alabanza y gratitud a Dios por su poder y cuidado. Este salmo es una hermosa oración para rezar por los niños enfermos, ya que les recuerda que Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. Les da la confianza de que Dios está cerca de ellos y los cuida en todo momento.
Salmo 147: Alaba a Dios, Jerusalén; alaba a tu Dios, oh Sion. Él fortalece los barrotes de tus puertas y bendice a tus hijos dentro de ti. Él asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. Él envía su palabra a la tierra; su palabra corre velozmente. Él hace caer la nieve como lana y esparce la escarcha como ceniza. Él lanza su hielo en granizos; ¿quién puede resistir su frío? Él envía su palabra, y los derrite; hace soplar su viento, y corren las aguas. Él revela su palabra a Jacob, sus estatutos y decretos a Israel. No ha hecho así con ninguna otra nación; ellas no conocen sus decretos. ¡Aleluya!
6. Salmo 121: Alzaré mis ojos a los montes
El Salmo 121 es un salmo de confianza en Dios como nuestro guardián y protector. Este salmo es especialmente apropiado para rezar por los niños enfermos, ya que les recuerda que Dios es su ayuda constante y que nunca los dejará ni abandonará. Les da la confianza de que Dios los guarda de todo mal y los cuida en todo momento.
Salmo 121: Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi ayuda viene del Señor, creador del cielo y de la tierra. No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida. No, no duerme ni se adormece el que cuida de Israel. El Señor te cuida; el Señor es tu sombra protectora, siempre a tu derecha. De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te protegerá de todo mal; él cuidará tu vida. El Señor cuidará tu entrada y tu salida desde ahora y para siempre.
7. Salmo 34: Bendeciré al Señor en todo tiempo
El Salmo 34 es un salmo de alabanza y gratitud a Dios por su bondad y protección. Este salmo es una hermosa oración para rezar por los niños enfermos, ya que les recuerda que Dios está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los que tienen espíritu contrito. Les da la confianza de que Dios escucha sus oraciones y está atento a sus necesidades.
Salmo 34: Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca. Mi alma se gloría en el Señor; lo oigan los humildes y se alegren. Engrandeced al Señor conmigo; exaltemos a una su nombre. Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad, y ved que es bueno el Señor; dichoso el hombre que confía en él. Temed al Señor, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan y tienen hambre; pero los que buscan al Señor no tendrán falta de ningún bien. Venid, hijos, oídme; el temor del Señor os enseñaré. ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela. Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal, para cortar de la tierra su memoria. Claman los justos, y el Señor los oye y los libra de todas sus angustias. Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará el Señor. Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. La maldad matará al impío, y los que aborrecen al justo serán condenados. El Señor redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían.
8. Salmo 42: Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas
El Salmo 42 es un salmo de anhelo y esperanza en Dios. Este salmo es especialmente relevante para rezar por los niños enfermos, ya que les recuerda que su alma anhela a Dios y que él es su esperanza y salvación. Les da la confianza de que Dios saciará su sed espiritual y les dará fuerzas para enfrentar cualquier dificultad.
Salmo 42: Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: «¿Dónde está tu Dios?». Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle por la salvación de su presencia. Dios mío, dentro de mí mi alma está abatida; por eso me acuerdo de ti desde la tierra del Jordán, y de los hermonitas, desde el monte Mizar. Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Pero de día mandará el Señor su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo, y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: «Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?». Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, mientras me dicen todos los días: «¿Dónde está tu Dios?». ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle; ¡salvación mía y Dios mío!
9. Salmo 46: Dios es nuestro amparo y fortaleza
El Salmo 46 es un salmo de confianza en Dios como nuestro refugio y fortaleza. Este salmo es especialmente apropiado para rezar por los niños enfermos, ya que les recuerda que Dios está siempre presente y es su ayuda en momentos de angustia. Les da la confianza de que Dios está con ellos y los sostendrá en medio de cualquier dificultad.
Salmo 46: Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah. Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.
10. Salmo 55: Escucha, oh Dios, mi oración
El Salmo 55 es un salmo de súplica y confianza en Dios en medio de la angustia. Este salmo es especialmente relevante para rezar por los niños enfermos, ya que les recuerda que pueden acudir a Dios en oración y confiar en que él escuchará y responderá. Les da la confianza de que Dios es su refugio y los sostendrá en medio de cualquier dificultad.
Salmo 55: Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Está atento y respóndeme; clamo en mi oración y me agito, a causa de la voz del enemigo, a causa de la opresión del impío; pues echan sobre mí iniquidad, y con furor me persiguen. Mi corazón está dolorido dentro de mí, y terrores de muerte sobre mí han caído. Temor y temblor vinieron sobre mí, y horror me ha cubierto. Y dije: «¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Ciertamente huiría lejos; moraría en el desierto. Selah. Me apresuraría a escapar del viento borrascoso, de la tempestad». Confunde, oh Señor, divide las lenguas de ellos, porque he visto violencia y rencilla en la ciudad. De día y de noche la rodean sobre sus muros; iniquidad y trabajo hay en medio de ella. Maldad hay dentro de ella; fraude y engaño no se apartan de sus plazas. Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre igual a mí, mi guía y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios. Que la muerte les sorprenda; desciendan vivos al Seol, porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos. Pero yo a Dios clamaré, y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz. Él redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, aunque contra mí haya muchos. Dios oirá, y los quebrantará. Selah. Por cuanto no hubo cambio en ellos, ni temieron a Dios. Extendió su mano contra los que estaban en paz con él; violó su pacto. Su boca era más blanda que la manteca, pero había guerra en su corazón; sus palabras eran más suaves que el aceite, pero ellas eran espadas desenvainadas. Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo. Pero tú, oh Dios, harás descender aquellos al pozo de perdición. Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; pero yo en ti confiaré.
Estos son solo algunos ejemplos de salmos adecuados para rezar por los niños enfermos. Cada salmo tiene su propia belleza y mensaje único, y puede ser una fuente de consuelo y esperanza en momentos difíciles. Al rezar estos salmos, los niños enfermos pueden encontrar consuelo, fortaleza y la certeza de que Dios está siempre con ellos, cuidándolos y amándolos.

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